El concepto “Intensidad” se puede definir básicamente como el grado de potencia, poder, energía o fuerza con que se manifiesta un fenómeno físico, un agente natural, una magnitud, cualidad, etc. De tal forma la intensidad es un término que sirve para cuantificar un determinado fenómeno físico y graduar el grado de potencia, poder, energía o fuerza con que actúa la cualidad propia que este fenómeno posee.
domingo, 11 de noviembre de 2012
La Hormiga Reina
Había una vez en un hermoso jardín no muy lejano, una hormiga reina que estaba cansada de estar confinada a su nido. Ella ni siquiera tenía que preocuparse por ir en busca de comida, se la traían. Su función, además de elegir el mejor lugar para construir el nido, era la de poner huevos, cuidar y alimentar a las larvas que en el futuro algunas serían reina como ella; Y otras, seguidoras jóvenes y fuertes, que luego quedarían en manos de las hormigas obreras para aprender su trabajo.
Pero ella, aunque sabía que su tarea era importantísima y vital para la colonia, anhelaba ver el mundo. Quería recorrerlo, como lo hacían las Hormigas Guías. Fue así, como decidió entonces hacer algo para cumplir su sueño aunque sea por un rato. Un día, aprovechando que las jóvenes se habían ido con las obreras a aprender su lección y ella había quedado sola con las larvas… se escapó.
En seguida se dio cuenta que el mundo exterior, era fascinante. Los colores, los olores, esas hojas de diferentes formas y superficies, el cielo celeste con un brillante sol, el agua espejada del charco, todo le parecía una aventura increíble. Imposible quedarse un rato nada más.
La Reina se divertía atravesando gotas de rocío de hoja en hoja, hasta que de pronto, aparece un sapo y queda adherida a su lengua.
Aún viva en el estómago del anfibio, se pone triste y piensa: “¡qué será de las larvas ahora!, y ¡quién construirá un nuevo nido cuando haga falta! ¡quién pondrá huevos! si las futuras reinas estaban a su cargo y aún no saben hacerlo“. Pensó que por su egoísmo, toda la colonia quedó condenada al abandono y la desolación.
Moraleja: Si faltas a tu deber por el mero impulso de un deseo egoísta, puedes hacerles daño a todos los que te rodean por una mala decisión; e incluso, morir en el intento.
Tengo un mundo de sensaciones...
Los últimos post publicados son cuentos, historias, descripciones nacidas de mi imaginación que tenían como objetivo ser presentadas en una materia que estudio.
Hace poco hice un post en el que expresaba "no me gusta como escribo"... Eso cambió. Si bien hay mucho por corregir, ya no me disgusta tanto lo que sale de mi cabeza y se plasma en el "papel". Tal vez, mucho bien ha hecho en mi vida el haberme topado con la Filosofía.
Uno cuando cambia la mirada de todo lo que le rodea, le aparecen oportunidades, personas y situaciones que condicen con ese estado. Vivir en una ciudad tan llena de odio, divisiones, ignorancia, violencia y maltrato no es fácil ni lindo para nadie. Pero si en vez de responder consecuentemente con las mismas reacciones de todo lo que nos afrenta y afecta, lo hacemos con silencio, tolerancia, compasión y compresión, la cosa cambia.
No digo que a mí ahora las cosas me sean fáciles, ni que haya llegado a la iluminación, ni que quiera a todo el mundo, ni que no me enojen algunas cosas. Digo, que cuando uno puede llegar a detectar que está pensando o actuando mal, tiene la oportunidad de hacer algo distinto, y así obtener un resultado distinto al de siempre.
Estoy agradecida, cada día que pasa agradezco aún más todo lo que tengo.
Tengo a mi hermana que está queriendo hacerse oír a través de su canto. Tengo a mi madre, que a pesar de todo aún quiere otra oportunidad para ser feliz, con la simpleza de quien todo ha perdido y tiene todo por ganar. Tengo a mis abuelos que son referencia directa de cualquier situación que uno pueda querer superar. Han pasado por múltiples sacrificios, penurias, amores y desencantos. Y aún así, no perdieron la ternura y la sonrisa.
Tengo a mis amigas, que las adoro. Tengo a mi sobrina del corazón, una belleza única que hace que mi corazón se hinche de emoción cada vez que me sonríe.
Tengo una casa que me gusta, respiro un aire limpio y cargado de expectativa del día que vendrá. Tengo trabajo. Tengo maestros maravillosos que día a día me enseñan cuál es el camino del ideal. Tengo Tai Chi y tengo Yoga.
Tengo un cuerpo sano que me acompaña en todas las cosas que hago, sin quejarse. O haciéndolo, sólo cuando hace falta.
Tengo una mente rebelde, que de a poco se acostumbra a obedecer lo que le dice mi alma.
Tengo magia, la veo y la siento en todas partes. En momentos simples y cotidianos.
Creo que son suficientes motivos para agradecer, aunque siguen siendo más. No quiero pecar de optimista y que se crea que mi mirada es indiferente a la realidad que se vive. Tomo nota consciente de lo que pasa, simplemente confío en un "más adelante". Es decir, todo lo que acontece puedo verlo de manera cirscunstancial, incluso aquello que sufro en carne propia.
Lo que pasa es que: "Tengo, un mundo de sensaciones... y otro más espiritual por suerte".
En fin... no tengo mucho más para decir hoy. Le dejo a continuación una fábula que me tocó hacer. Espero que la disfruten.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Delirio Querulante
Son las siete de la tarde, Anselmo está en el establo de su campo de maíz. Toma una cerveza sentado sobre su tractor, mientras espera a que llegue su vecino Leo, para charlar con él; como hacen todos los miércoles. Mira por la ventana. Corre una cálida brisa y se adivina que la noche será estrellada.
Anselmo suele tener una salud sensible, a pesar de su robustez, invariablemente se queja de algún dolor físico. Si no es la cabeza, es el estómago, o la espalda, los sabañones o el reuma, pero siempre hay algo.
Es de altura mediana, cercano a los sesenta años, y de tez morena. Camina trabando tríceps y con el mentón en alto, como para disimular su corta estatura.
Llega Leonardo, y se sienta en una silla cerca del tractor. Y Anselmo luego de ofrecerle un vaso de cerveza, que este rechaza con un ademán, empieza a relatarle su terrible semana.
Le cuenta que esta semana tuvo que enviarle una carta a la Organización mundial de tractoristas, intimándolos a que reconozcan su primer puesto en el último mundial de tractores. El dice que estaba claro que él era el mejor. Lo que pasa es que justo había uno que era más joven e inexperto y le tocó un camino con menos obstáculos, por eso ganó. Le cuenta también, que recibió una intimación de la recaudadora de impuestos por evasión y encima tiene un empleado, recolector de la cosecha, que se queja de no estar trabajando en blanco. Una caraduría… A pesar de que él los tiene como reyes ¡Hasta les hizo un galpón con literas de paja calentita y mullidita para descansen sus cuatro horas necesarias! Es injusto.
Por otro lado, compró unas gallinas esta semana con la intención de incursionar en el mercado de los huevos, pero las sinvergüenzas están estresadas y lo único que hacen es acabar con su maíz, no ponen huevos. El cree que Tito, el que se las vendió, ya lo sabía. Y lo va a demandar por eso.
Leonardo lo mira pensativo, y asiente con la cabeza, como dándole la razón, claro. Piensa Anselmo.
Sigue con su relato, y le cuenta a Leo que a su mujer le dio ahora por empezar a estudiar quién sabe qué cosa y no está nunca. Cuando debería estar en su casa esperándole con la comida recién hecha y unos masajes. No es que cocine maravillosamente bien, pero es lo que tiene que hacer. Es una injusticia, se gasta la plata que él hace en libros ¡Tendria que gastarla en él!
Anselmo tiene dos hijos grandes, que ya no viven con él. Uno de 26 y otro de 35.
El Sábado fue a verlo su hijo mayor, el raro, el profesor de filosofía. Y como es habitual le habla de la “recta acción” y del “Karma”. Anselmo se aburre muchísimo cuando hace esto, se ríe por dentro, dice que Recta acción le suena a “reelección” y Karma le suena a algún tipo de comida Tai, no sabe por qué. Pero lo escucha y no le dice nada de lo que piensa, tiene miedo de quedar como un ignorante frente a su hijo.
Y como si fuera poco, el menor de sus hijos, lo viene a visitar y le trae una caja de bombones de chocolate con naranja ¡Con naranja! Si sabe que no las puede ver, toda su vida tuvo un naranjo en el patio trasero de su casa; creció comiendo mermelada de naranja, tortas de naranja, exprimidos de naranja. Una burla, está claro. Ese pibe ríe de él, desde chiquito lo hace.
La indignación de Anselmo era tan grande... El es un hombre trabajador, capáz, inteligente, es el mejor en su negocio, buen padre, buen esposo... jefe. No entiende cómo le pueden reclamar algo; cómo no lo admiran y valoran. Si gracias a él, su casa, el país y el mundo funcionan.
Leonardo finalmente rompe su silencio y le dice: “Anselmo, ¿ vos sabés por qué yo vengo todos los miércoles a verte? porque es mi deber. Soy psiquiatra, y estoy acá para ayudarte. Esto no es un establo, es una clínica de salud mental. Lo que estás tomando no es cerveza, es agua. Y donde estás sentado no es un tractor, es la silla de ruedas que le robás a María todos los miércoles a esta hora. Quienes creés que son tus empleados son en realidad tus compañeros, otros pacientes. Tus cartas documento, tus pleitos y querellas, tu egocentrismo exagerado, tu hipocondría y tu gran capacidad de victimización, pertenecen a una patología que padecés llamada; Delirio querulante”
Anselmo lo mira fijo, se baja de la silla, tira el vaso de agua, se encoge de hombros y le contesta: "Delirio querulante… ¡me suena a Querubín! y Satanás era uno antes de ser el diablo". Se da media vuelta y vuelve a su habitación.
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