Sus cejas siempre altas y bien delineadas, enmarcan unos ojos claros que se sorprenden a cada paso. Como si todo aquello que ven, lo vieran por primera vez. Aunque sea la misma cosa de todos los días. De bigote corto, angosto e inquieto. De sonrisa amplia y tristeza generosa. De amor indestructible hacia todo lo que ve y toca. De acero y de agua cuando hace falta. Un caminar rítmico, balanceándose a un lado y al otro, casi como pingüino. Así, Charles Chaplin le mostró al mundo que la vida se vive como en un escenario.
El talento para el arte siempre fue evidente, nadie lo discute. Actor, director y escritor. Pero algo lo distinguía del resto, y era la capacidad de transmitir su esencia. En un primer plano a su rostro triste, uno se descubre llorando. O viendo cómo le arrancan a "El chico" de los brazos por ser pobre, uno puede sentir el amor y la desesperación de tal injusticia. Y cuando sonríe, la oscuridad ya no es cruel, la luz se hace clara y la vida está llena de esperanza y fe.
El hacía que la gente tuviera esperanza y fe. El, invitaba a vivir la vida intensamente. Un hombre inteligente que ha sabido captar no sólo la atención de grandes políticos y empresarios, sino que ha sabido ganarse el corazón de todo aquél que lo supiera ver.
Valiente, transgresor para su época. Un luchador incansable en busca de la verdad. Un mago de los sentimientos. Un artista con ángel, que hacía del detalle un gran momento de eternidad.
Y en definitiva, es cierto ¿No?
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos.
"Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.¡Sonríe! Pero no te escondas detrás de esa sonrisa, muestra aquello que eres, sin miedo, existen personas que sueñan con tu sonrisa, así como yo"
